Cómo instalar Windows 11 en equipos sin TPM 2.0

Microsoft ha publicado un método «oficial» para saltarse uno de los requisitos más polémicos de Windows 11, el TPM 2.0, y aún así poder instalarlo en ordenadores que no cumplen los requisitos mínimos. Eso sí, las advertencias siguen en pie: sin garantía de actualizaciones, sin soporte técnico y con mayor riesgo de problemas de estabilidad. Pero para quien tenga un equipo funcional que no va a tirar a la basura solo porque Microsoft lo diga, el método existe y funciona.
Qué es el TPM 2.0 y por qué Windows 11 lo exige
El TPM (Trusted Platform Module) es un chip de seguridad integrado en la placa base que se encarga de almacenar claves de cifrado, certificados y credenciales de forma segura. Windows 11 lo requiere en su versión 2.0 como parte de una apuesta de Microsoft por la seguridad a nivel de hardware, especialmente para funciones como BitLocker, Windows Hello y el arranque seguro.
El problema es que el TPM 2.0 solo empezó a ser estándar en ordenadores fabricados a partir de 2017-2018 aproximadamente. Muchos equipos de 2015 o 2016, que funcionan perfectamente con Windows 10, tienen TPM 1.2 o directamente ninguno, y quedan fuera del ciclo de actualizaciones por esta razón. Para millones de usuarios, esto supone un dilema real: comprar hardware nuevo o quedarse en Windows 10, cuyo soporte terminó en octubre de 2025.
El método oficial de Microsoft: modificar el registro
El «truco» ha sido publicado en una página de soporte de Microsoft que detalla todas las formas en las que se puede instalar Windows 11. Allí se indica que se puede «omitir la verificación de TPM 2.0» siempre y cuando se cuente con TPM 1.2 y, obligatoriamente, el resto de los requisitos requeridos, incluidos los procesadores de generación compatible.
El método implica modificar el Registro de Windows antes de ejecutar el asistente de instalación. Microsoft avisa explícitamente de que una modificación incorrecta del registro puede dañar el sistema operativo y requerir una reinstalación completa, así que conviene leer los pasos con calma antes de tocar nada.
Paso a paso: cómo hacerlo
Antes de empezar, crea una copia de seguridad del registro completo. Abre el Editor del Registro, ve a Archivo > Exportar y guarda el archivo en un lugar seguro. Si algo sale mal, puedes importarlo de nuevo para revertir los cambios. Con eso hecho, sigue estos pasos:
- Pulsa Windows + R, escribe
regedity pulsa Enter para abrir el Editor del Registro. - Navega hasta la clave HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\Setup\MoSetup. Si la carpeta MoSetup no existe, tendrás que crearla: haz clic derecho sobre Setup, selecciona Nuevo > Clave y nómbrala
MoSetup. - Dentro de MoSetup, haz clic derecho en el panel de la derecha y selecciona Nuevo > Valor DWORD (32 bits).
- Nombra el valor AllowUpgradesWithUnsupportedTPMOrCPU exactamente así, respetando las mayúsculas.
- Haz doble clic sobre el valor recién creado y establécelo en 1. Acepta y cierra el registro.
- Ve a la página de descarga de Windows 11 de Microsoft, descarga el Asistente de instalación y ejecútalo.
- Sigue las instrucciones del asistente con normalidad. El proceso de actualización se completará ignorando la comprobación de TPM 2.0.
El proceso dura entre 30 y 60 minutos dependiendo del equipo y la velocidad de descarga. El ordenador se reiniciará varias veces durante la instalación; es normal.
Errores comunes y cómo evitarlos
El fallo más habitual es escribir mal el nombre del valor en el registro. AllowUpgradesWithUnsupportedTPMOrCPU es largo y sensible a mayúsculas, así que lo más seguro es copiarlo y pegarlo directamente en lugar de escribirlo a mano.
Otro problema frecuente: el asistente de instalación sigue bloqueando la actualización aunque hayas hecho los cambios. En ese caso, comprueba que el valor DWORD está bajo la clave correcta (MoSetup, no Setup) y que su valor es 1, no 0. También asegúrate de que el asistente de instalación es la versión más reciente, ya que Microsoft lo actualiza periódicamente.
Si tu equipo no tiene ningún tipo de TPM (ni 1.2), este método no funciona. En ese caso existen otras vías, como usar el archivo Rufus para crear un USB de instalación con las comprobaciones desactivadas, aunque eso ya cae fuera del terreno «oficial».
Qué pasa después de instalar Windows 11 sin TPM 2.0
Windows 11 funcionará con normalidad en el día a día. Las aplicaciones corren igual, el rendimiento es comparable al de Windows 10 en el mismo hardware, y la interfaz es la misma que en equipos compatibles. La diferencia está en lo que Microsoft no garantiza:
- Actualizaciones: Microsoft puede decidir no entregar actualizaciones de funciones o incluso de seguridad a equipos no compatibles. Hasta ahora han llegado con normalidad, pero no hay garantías para el futuro.
- Soporte técnico oficial: Si contactas con Microsoft por un problema en un equipo no compatible, pueden negarse a ayudarte.
- Estabilidad: En la práctica, la mayoría de los equipos con TPM 1.2 y hardware de hace unos años funcionan sin incidentes. Pero existe un riesgo mayor de encontrarse con errores difíciles de diagnosticar.
Dicho esto, para un equipo de uso secundario, un ordenador de laboratorio o una máquina que no contiene datos críticos, la relación riesgo/beneficio es bastante razonable. Es mucho mejor que dejar correr Windows 10 sin actualizaciones de seguridad.
¿Vale la pena hacerlo?
Depende del uso. Si es tu equipo principal de trabajo con datos importantes, lo prudente es plantearse una actualización de hardware o explorar alternativas como Linux, que tiene soporte completo en hardware más antiguo. Pero si tienes un ordenador que funciona bien y no quieres tirarlo porque Microsoft cambió los requisitos, este método te da una salida digna. La clave es entender los límites: no tienes el mismo nivel de garantías que en un equipo compatible, y conviene mantener copias de seguridad al día por si algún día una actualización causa problemas.
Microsoft publicó este método reconociendo que hay una base de usuarios con hardware que no cumple el requisito de TPM 2.0 pero que es perfectamente funcional. Es una postura pragmática, aunque rodeada de suficientes advertencias como para que nadie pueda decir que no fue avisado.





