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Con esta herramienta puedes instalar Windows 11 en cualquier PC

Esta aplicación te permite instalar Windows 11 en los equipos que no son compatibles debido al hardware. 

Instalar Windows 11 puede ser un completo dolor de cabeza si tu equipo no cumple con los requisitos que Microsoft decidió imponer. TPM 2.0, Secure Boot, un procesador de la lista aprobada… la lista de condiciones es larga, y muchos ordenadores que funcionan perfectamente se quedan fuera por tecnicismos de hardware que, en la práctica, no afectan para nada al rendimiento del sistema.

La buena noticia es que hay una herramienta que resuelve esto de forma limpia y sin complicaciones excesivas: Ventoy. Con su versión 1.0.86, puedes crear un USB de arranque que omite las comprobaciones de compatibilidad de Windows 11 y te deja instalar el sistema operativo en prácticamente cualquier máquina.

Por qué Microsoft bloquea la instalación en muchos PCs

Antes de entrar en el procedimiento, vale la pena entender qué es lo que está bloqueando la instalación. Windows 11 exige, entre otras cosas, que el procesador figure en una lista de modelos compatibles (Intel de octava generación en adelante, AMD Ryzen 2000 en adelante), que el equipo tenga el chip de seguridad TPM 2.0 activo y que el arranque esté configurado en modo UEFI con Secure Boot habilitado.

El problema es que muchos equipos de hace cinco o seis años —que siguen funcionando perfectamente bien con Windows 10— no cumplen alguno de estos requisitos, o tienen el TPM desactivado en la BIOS, o usan arranque Legacy en lugar de UEFI. Microsoft argumenta que estos requisitos garantizan la seguridad y estabilidad del sistema, pero para millones de usuarios supone una barrera artificial que les impide actualizar sin cambiar de hardware.

Ventoy lo que hace, en esencia, es crear un entorno de arranque desde el que puedes lanzar el instalador de Windows 11 con esas comprobaciones desactivadas. No modifica el sistema operativo en sí ni parchea los archivos de instalación de forma peligrosa; simplemente arranca el proceso sin que el verificador de compatibilidad tenga la oportunidad de parar todo.

Qué necesitas antes de empezar

Para llevar esto a cabo necesitas tener a mano lo siguiente:

  • Un USB de al menos 8 GB (mejor 16 GB si lo tienes, porque la ISO de Windows 11 pesa bastante).
  • La ISO oficial de Windows 11, que puedes descargar directamente desde la web de Microsoft sin coste alguno.
  • Ventoy 1.0.86, descargable desde ventoy.net. Es gratuito y de código abierto.
  • El ordenador en el que quieres instalar Windows 11, con acceso a la configuración de la BIOS o UEFI.

Una advertencia importante antes de continuar: el proceso formatea el USB, así que asegúrate de no tener nada importante guardado en él.

Cómo instalar Windows 11 con Ventoy paso a paso

El procedimiento es más sencillo de lo que parece. Estos son los pasos:

  1. Descarga Ventoy desde ventoy.net y extrae el archivo ZIP en cualquier carpeta de tu ordenador.
  2. Conecta el USB y ejecuta Ventoy2Disk.exe (en Windows) o el script correspondiente si estás en Linux.
  3. Selecciona el USB en el desplegable de la aplicación y pulsa Instalar. Ventoy formateará el USB y creará en él una partición especial de arranque.
  4. Copia la ISO de Windows 11 directamente a la partición principal del USB, como si fuera un archivo cualquiera. No hace falta montar nada ni usar herramientas adicionales.
  5. Arranca el PC de destino desde el USB. Para eso tendrás que entrar en la BIOS (generalmente pulsando F2, F12, DEL o Esc al encender el equipo, dependiendo del fabricante) y cambiar el orden de arranque para que el USB tenga prioridad.
  6. En el menú de Ventoy, selecciona la ISO de Windows 11 y, cuando el sistema te lo ofrezca, elige la opción que omite las comprobaciones de hardware (suele aparecer como «Boot in normal mode» o una opción específica para saltar los requisitos).
  7. A partir de ahí, el instalador de Windows 11 arranca con normalidad. Sigue los pasos habituales: idioma, región, partición de disco y configuración inicial.

Una cosa que Ventoy también desactiva es el requisito de conexión a internet durante la instalación. Esto es útil porque Windows 11 Home, en condiciones normales, te obliga a iniciar sesión con una cuenta Microsoft antes de dejarte continuar. Al saltarse esa comprobación, puedes configurar el equipo con una cuenta local sin necesidad de estar conectado a la red en ese momento.

Errores frecuentes y cómo evitarlos

Hay algunos tropiezos habituales que conviene conocer de antemano:

  • El PC no arranca desde el USB. Lo más habitual es que Secure Boot esté bloqueando el arranque. Entra en la BIOS, desactiva Secure Boot temporalmente y vuelve a intentarlo.
  • El menú de Ventoy aparece pero la ISO no se ve. Asegúrate de que copiaste el archivo ISO directamente a la raíz del USB o a una carpeta dentro de él, y que no está dentro de un archivo comprimido.
  • El instalador se congela o da error al particionar el disco. Si el disco tiene una tabla de particiones MBR y estás arrancando en modo UEFI, puede haber conflicto. Desde el instalador puedes formatear el disco y convertirlo a GPT antes de continuar.
  • Windows pide activación. Si el equipo tenía una licencia de Windows 10 genuina vinculada a la placa base, Windows 11 debería activarse solo una vez conectado a internet. Si no es así, la licencia tendrá que introducirse manualmente.

¿Vale la pena hacerlo? Depende del equipo

Esta herramienta tiene mucho sentido para equipos que están a las puertas de los requisitos de Windows 11: un procesador Intel de séptima generación, por ejemplo, o un AMD Ryzen 1000 que funciona perfectamente pero no figura en la lista oficial. En esos casos, la experiencia con Windows 11 va a ser igual de fluida que en un equipo «compatible».

Sin embargo, si el ordenador tiene más de diez años y el hardware empieza a ser realmente limitado —menos de 8 GB de RAM, un disco duro mecánico lento, una CPU de doble núcleo de bajo rendimiento—, instalar Windows 11 no va a mejorar mucho las cosas. En ese escenario, probablemente sea mejor plantearse una distribución de Linux ligera, que va a correr mucho más fino.

Y, por supuesto, queda recordar que instalar Windows 11 en hardware no compatible es algo que haces bajo tu propia responsabilidad. Microsoft no va a darte soporte técnico si algo falla, y teóricamente podrías dejar de recibir actualizaciones de seguridad en el futuro, aunque hasta ahora eso no ha ocurrido de forma generalizada. Dicho esto, millones de usuarios llevan ya años con esta configuración sin problemas reseñables.

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