| |

Windows 11 vs Windows 10: ¿vale la pena actualizar en 2026?

Windows 11 vs Windows 10: ¿vale la pena actualizar en 2026?

Octubre de 2025 ya pasó. Microsoft cumplió su promesa y Windows 10 dejó de recibir actualizaciones de seguridad. Si todavía estás en Windows 10, no es que tu PC vaya a explotar mañana, pero sí estás corriendo sobre terreno cada vez más resbaladizo.

La pregunta que se hacen muchos administradores de sistemas, equipos de IT y usuarios de a pie es la misma: ¿merece la pena dar el salto a Windows 11 en 2026, o es mejor aguantar en 10 el mayor tiempo posible? La respuesta honesta es: depende. Y vamos a verlo sin suavizar nada.

El elefante en la habitación: el EOL de Windows 10

Windows 10 alcanzó su End of Life el 14 de octubre de 2025. Eso significa que Microsoft ya no publica parches de seguridad para él, salvo que tu empresa haya contratado el programa Extended Security Updates (ESU), que tiene un coste por dispositivo y solo aplaza el problema un máximo de tres años adicionales.

¿Qué pasa si no actualizas y no pagas por ESU? Tu sistema sigue funcionando con normalidad, pero cada vulnerabilidad descubierta a partir de esa fecha queda sin parchar. En entornos corporativos, eso es munición para auditores y cumplidores de normas como ISO 27001 o ENS. En entornos domésticos, el riesgo es más difuso pero real: ransomware, exploits de día cero y campañas de phishing que aprovechan fallos conocidos del sistema.

No actualizar no es el fin del mundo inmediato. Pero es un reloj de cuenta atrás.

Los requisitos de hardware: el mayor dolor de cabeza

Aquí es donde muchos se quedan fuera. Windows 11 exige TPM 2.0, arranque seguro habilitado y, en la práctica, una CPU de octava generación Intel o Ryzen 2000 en adelante. El instalador oficial lo verifica con la herramienta PC Health Check, disponible desde la web de Microsoft.

Si tu equipo tiene cinco o seis años, hay posibilidades reales de que no pase el corte. No porque no tenga potencia suficiente para correr Windows 11, sino porque Microsoft fijó esos requisitos pensando en seguridad de firmware, no en rendimiento puro. Equipos con procesadores como el Intel Core i7-7700K o el Ryzen 5 1600 quedan oficialmente fuera, aunque físicamente sean más que capaces.

Existen métodos no oficiales para saltarse estas restricciones, modificando el registro en HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\Setup\MoSetup con el valor AllowUpgradesWithUnsupportedTPMOrCPU, pero Microsoft advierte explícitamente que estos equipos pueden quedar excluidos de actualizaciones futuras. No es una solución limpia para entornos de producción.

Windows 11 en 2026: ¿qué ha mejorado de verdad?

Pasado el caos del lanzamiento inicial, Windows 11 ha madurado bastante. La versión 24H2, que es la que recibes hoy en una instalación limpia, incluye mejoras concretas que sí se notan:

  • Copilot integrado de forma más coherente, aunque se puede deshabilitar desde Configuración > Personalización > Barra de tareas si no lo quieres.
  • Gestión mejorada de ventanas con Snap Layouts, útil en monitores grandes o setups de múltiples pantallas.
  • Mejor rendimiento en juegos gracias a DirectStorage y Auto HDR, que en Windows 10 son opcionales o directamente no existen.
  • Seguridad de kernel reforzada, con HVCI (Hypervisor-Protected Code Integrity) activado por defecto en hardware compatible.
  • Subsistema de Android mejorado, aunque en la práctica pocos usuarios lo usan de forma intensiva.

Nada de esto es revolucionario. Pero el conjunto, especialmente en hardware moderno, ofrece una experiencia más pulida que Windows 10 en su etapa final.

Lo que Windows 11 todavía hace peor

Seamos claros: Windows 11 tiene fricciones reales que no deberían existir en 2026.

El menú de inicio rediseñado sigue siendo divisivo. Perdió las Live Tiles y ganó un cajón de aplicaciones menos intuitivo. Puedes acercarlo más al estilo clásico instalando herramientas como StartAllBack o ExplorerPatcher, pero el hecho de que necesites software de terceros para recuperar funciones básicas dice algo.

La barra de tareas es aún más rígida que en Windows 10: no puedes moverla a los laterales de la pantalla de forma oficial, y algunas opciones de personalización que existían en Windows 10 simplemente desaparecieron. Microsoft las ha ido recuperando en actualizaciones, pero con cuentagotas.

El tiempo de arranque y la RAM base consumida son ligeramente superiores en Windows 11. No es dramático en equipos con 16 GB o más, pero en máquinas con 8 GB ajustados se nota.

¿Y qué hay de las alternativas?

Algunos usuarios están aprovechando este momento para plantearse Linux. Distribuciones como Ubuntu 24.04 LTS o Linux Mint 22 corren sin problema en hardware que Windows 11 rechaza, y ofrecen soporte de seguridad a largo plazo. No es una opción para todo el mundo, especialmente si dependes de software específico de Windows, pero vale la pena mencionarla sin descartarla de entrada.

Para entornos corporativos, la migración a Windows 11 tiene más sentido estructural: soporte oficial, compatibilidad con Microsoft Intune, Autopilot y el ecosistema de gestión moderno de Microsoft. Seguir en Windows 10 es una deuda técnica que alguien pagará antes o después.

Entonces, ¿actualizas o no?

Si tu hardware es compatible, la actualización a Windows 11 tiene más ventajas que inconvenientes en este momento. No porque Windows 11 sea perfecto, sino porque Windows 10 sin soporte de seguridad es un problema real que crece cada mes.

Si tu hardware no es compatible, tienes tres caminos: pagar ESU para ganar tiempo mientras planificas la renovación del equipo, evaluar Linux como alternativa real, o asumir el riesgo controlado de quedarte en Windows 10 con medidas de seguridad compensatorias, como un buen EDR y restricciones de red.

Lo que no tiene sentido es no hacer nada y esperar que el problema se resuelva solo. El reloj lleva meses corriendo.

Entradas Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *